"La estadística es la ciencia que demuestra que si mi vecino tiene dos coches y yo ninguno, los dos tenemos uno"
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jueves, 30 de diciembre de 2010

Ahora si:

Adios al año que se va.
Bienvenido sea el año que empieza.

martes, 28 de diciembre de 2010

Cuenta atrás.


En este año que acaba sólo tengo un propósito, y es terminar el 2011 mejor que como finalizo éste.
En general.
En abstracto.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Sin nada más que decir...

Tenemos memoria, tenemos amigos,
tenemos los trenes, la risa, los bares,
tenemos la duda y la fe, sumo y sigo,
tenemos moteles, garitos, altares.

Tenemos urgencias, amores que matan,
tenemos silencio, tabaco, razones,
tenemos Venecia, tenemos Manhattan,
tenemos cenizas de revoluciones.

Tenemos zapatos, orgullo, presente,
tenemos costumbres, pudores, jadeos,
tenemos la boca, tenemos los dientes,
saliva, cinismo, locura, deseo.

Tenemos el sexo y el rock y la droga,
los pies en el barrio, y el grito en el cielo,
tenemos Quintero, León y Quiroga,
y un bisnes pendiente con Pedro Botero.

Más de cien palabras, más de cien motivos
para no cortarse de un tajo las venas,
más de cien pupilas donde vernos vivos,
más de cien mentiras que valen la pena.

Tenemos un as escondido en la manga,
tenemos nostalgia, piedad, insolencia,
monjas de Fellini, curas de Berlanga,
veneno, resaca, perfume, violencia.

Tenemos un techo con libros y besos,
tenemos el morbo, los celos, la sangre,
tenemos la niebla metida en los huesos,
tenemos el lujo de no tener hambre.

Tenemos talones de Aquiles sin fondos,
ropa de domingo, ninguna bandera,
nubes de verano, guerras de Macondo,
setas en noviembre, fiebre de primavera.

Glorietas, revistas, zaguanes, pistolas,
que importa, lo siento, hastasiempre, te quiero,
hinchas del atleti, gángsters de Coppola,
verónica y cuarto de Curro Romero.

Tenemos el mal de la melancolía,
la sed y la rabia, el ruido y las nueces,
tenemos el agua y, dos veces al día,
el santo milagro del pan y los peces.

Tenemos lolitas, tenemos donjuanes;
Lennon y McCartney, Gardel y LePera;
tenemos horóscopos, Biblias, Coranes,
ramblas en la luna, vírgenes de cera.

Tenemos naufragios soñados en playas
de islotes son nombre ni ley ni rutina,
tenemos heridas, tenemos medallas,
laureles de gloria, coronas de espinas.

Tenemos caprichos, muñecas hinchables,
ángeles caídos, barquitos de vela,
pobre exquisitos, ricos miserables,
ratoncitos Pérez, dolores de muelas.

Tenemos proyectos que se marchitaron,
crímenes perfectos que no cometimos,
retratos de novias que nos olvidaron,
y un alma en oferta que nunca vendimos.

Tenemos poetas, colgados, canallas,
Quijotes y Sanchos, Babel y Sodoma,
abuelos que siempre ganaban batallas,
caminos que nunca llevaban a Roma.

sábado, 16 de octubre de 2010

Amigos como electrodomésticos

(Cualquier parecido con una conversación real es completamente intencionado)

-Últimamente la mayor parte de la gente me cae mal. No es que yo me crea superior a los demás, es sólo que debo de estar muy desconectada de lo que le interesa a la gente ahora, porque cuando llevo a un par de chicas charlando en el asiento de alante del bús no puedo parar de pensar que son tontas. Pero es que estoy segura que ellas pensarían los mismo de mí. Son incompatibilidades.
- Es que últimamente te estás volviendo muy intolerante. Me río yo de "vosotros" que vais de progres y liberales y luego sois unos nazis.
- Perdona, yo de liberal cero. Y sí, me voy haciendo intolerante. Bueno ya lo era antes, lo que pasa es que después de la adolescencia, mi época de mayor esplendor, decidí hacerme a mi misma un programa de candidez suma para agradar a la gente, pero ya me cansé. Hay cosas que no me gustan y lo digo. No por ello voy a coger a las chicas del bús, que van hablando durante todo el viaje de lo vital que es tener unos pantalones pitillo rojos, y lanzarlas por la ventana. Pero pensar que son bobas, pues lo pienso. No voy a ir de "hola, soy tolerante, vive y deja vivir" y pensar que bueno, a su manera son majas. Para mí son tontas. Igual que yo lo soy también, pero si me centrara en lo segundo caería en una depresión absoluta y la única solución que tendría sería el suicidio. Así que me parece más adaptativo odiar a los demás
- Qué intolerante
- Si ya lo sé, pero bien a gusto que estoy. Me cae mal más de la mitad de la gente que conozco y así cada vez tengo menos amigos, pero lo asumo y no me quita el sueño. Tampoco te lo tiene que quitar ahora a tí. Tolérame como soy (guiño).
- Es que con la gente eres una nazi, a ti la gente o te encanta o ni la saludas.
- No te pases que una perdona vidas no soy
- Yo soy diferente. Hay que saber para que te sirve cada amigo, no todos son iguales. Yo tengo amigos para salir, amigos para tomar cañas, amigos que son más para tomar un café tranquilo, amigos de esos con...
- Vamos, como electrodomésticos
- ¿Eins?
- Es que yo paso de tener amigos como si fueran electrodomésticos. Éste para planchar, éste para hacer tostadas, pero para lavar la ropa, éste.
- Claro, tú es que si no tienes amigos del alma no tienes amigos.
- No, del alma no hace falta, que eso suena a mal rollo, pero sí por lo menos que la mitad de la relación no sea hipócrita y falsa. Yo quiero amigos Turbomix, que sirvan para todo. O que no sirvan para nada, vaya, que el criterio no está en la utilidad.

domingo, 27 de junio de 2010

Las mujeres tenemos el poder: tenemos el poder de dar la vida

martes, 15 de junio de 2010

jueves, 15 de abril de 2010

La camada de los 80

La generación de los 80 somos una camada jodidamente dañada. Nacidos a pocos años del franquismo, disfrutamos de una ceguera subclínica digna de estudio. Hijos de, en el mejor de los casos, antiguos contestatararios al régimen convertidos en auténticos devotos del nuevo, somos un experimento social al estilo del Doctor Jekyll y Mr Hide. Vivimos en casa de los padres hasta edades vergonzosas con la excusa oportunista de la falta de dinero. Follamos con nuestras parejas en las mismas habitaciones en las que lloramos la adolescencia sin sufrir ninguna contradicción. Nuestros padres "molan" porque no se "rayan" por ello, engañados en la idea de que esa es la libertad antes prohibida, cuando lo cierto es que no nos vamos de casa no por falta de dinero, sino por falta de escrúpulos. Hinchamos nuestras cuentas bancarias para tiempos futuros y nos quedamos en casa de papi y mami porque, en el fondo, nos creemos con el más puro derecho; un derecho ancestral en el que nuestro dormitorio es la prolongación del útero materno y la paga semanal la simiente que nos dio la vida. Nos contamos patrañas los unos a los otros, cuando en el fondo, detrás de la frase de "en que en casa de mis papis estoy muy a gusto" se esconde una realidad mucho más fría y calculadora.
Lo que más puede jodernos es que nos prohiban beber en la calle, y eso es lo único que puede hacer que tengamos algún discurso de oposición a esta mal llamada democracia, de la que nos creemos auténticos merecedores. Vemos la historia como un progreso, y a nosotros mismos, con nuestros móviles de tarjeta, como la máxima expresión de un sistema político que, ciertamente, nos merecemos.
Somos hijos de padres que creyeron derrotar una dictadura cuando lo cierto es que el dictador se murió de viejo. Nos vanagloriamos de ser las primeras flores después del abono de la transición, creyendo que, no habiendo verdugos a la vista ya estaba todo hecho.
Somos lo que, con gusto y creyéndonos en nuestro propio derecho, hemos dejado que hagan de nosotros.
Nuestros padres, bajo la consigna de querer darnos todo lo que ellos no tuvieron, se olvidaron de enseñarnos a ver que todo lo que nos rodea no es nuestro por derecho propio, que la libertad de expresión no quiere decir que cada cual pueda decir todo lo que se le pasa por la cabeza a la primera de cambio, que los derechos van acompañados de deberes y que, si quieres comer, te tienes que hacer la comida.
Otra cosa es que nosotros eso ya lo sabemos, pero nos conviene hacernos los tontos.

domingo, 11 de abril de 2010

Cuerpo a tierra

Si cuanto más hablas más te incomunicas;
si la palabras ya no llegan a buen puerto;
si debajo de una conversación banal hay incomprensiones todavía no descifradas;
si los significantes tiene diferentes significados en cada una de nuestras bocas;
si el cariño es un eufemismo;
si los años pasados no son ya más motivo que para hacer recuento de los años transcurridos;
si la hora de marcharse se antepone a la hora de llegada;
si los apeteceres se convierten en obligaciones;
si la unión de nuestros conjuntos es ya puro azar.
Entonces,
llegó el momento de callar;
de buscar nuevos destinos sin remordimientos ni nostalgias;
de deshilachar los entramados de palabras mal cruzadas;
de hacer común la palabra final;
de nombrar a lo innombrable;
de mirar hacia delante y ver si aún seguimos allí;
de no estar donde no pasa el tiempo;
de no obligarnos a negar.
De decirnos la verdad.

martes, 9 de marzo de 2010

...

"Las relaciones más solitarias son las que aspiran a la intimidad"
(Thornton Wilder, La mujer de Andros, pág 28)

miércoles, 3 de marzo de 2010

Yo quiero SER ESO.


Ayer, tomando unas cañas con una amiga de la carrera para que intentara ahogar las penas de haber quedado fuera, por tercer año consecutivo, de las 131 plazas del P.I.R (se presentaron más de 3000 este año...) nos pusimos a hablar del COP (Colegio Oficial de Psicólogos). En el gremio, o lo odias, o lo amas. Yo lo odio.
Delirando sobre los pros y los contras, me contó que el COP tiene un gabinete de asesoramiento audiovisual para aquellos que quieran elaborar perfiles complicados de personajes en el cine (Como el de Mala Madre) , en una novela, para la tele...
Y, con la cabeza que tengo estos días liada entre la tesis, el trabajo con los niños de los que se dice que están tarados pero que los tarados la mayor parte de las veces son los padres, y mis negros, pensé: ¡Coño, yo quiero trabajar en eso! Yo quiero SER ESO...

martes, 9 de febrero de 2010

Si quires que te oigan...


Las verdades es mejor no escupirlas a la cara...